Recetas Panarras
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Receta para hacer Croissants sin gluten

Receta de croissants sin gluten

Hace días que no publicábamos en el blog. Hemos estado un poco desconectados trabajando en un par de novedades de nuestro horno que pronto os contaremos y estamos seguros que os van a gustar mucho. De momento, os dejamos con la siguiente receta. 😉

Hoy compartimos con vosotros una receta para hacer croissants sin gluten.

Las harinas sin gluten son más difíciles de tratar y el croissant no es una pieza fácil para principiantes del mundo de la repostería y la panadería.

Sin embargo, si os atrevéis con las masa fermentadas, os encantará el resultado. Para una receta con cualquier harina con gluten, podéis usar las mismas cantidades, eliminar los huevos o utilizar uno para pintar los croissants con un pincel antes de meterlos al horno y que queden bien doraditos.

Ingredientes:

  • 500 g de harina panificable sin gluten
  • 125 ml de Leche
  • 1 sobre de levadura para pans sin gluten
  • 3 huevos
  • 250 g de mantequilla
  • 75 g de azúcar glass
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo para pintar

Preparación:

Diluímos la levadura con dos cucharaditas de agua tibia en un vaso y removemos.

Dejamos que se disuelva.

Croissants sin gluten Forn Can Coves

Tamizamos 125 g de harina en un bol, le añadimos la leche, la levadura ya disuelta y mezclamos bien hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.

Cubrimos con papel film y dejamos reposar unos 30 minutos.

Separamos 200 g de mantequilla y 1 huevo y los reservamos en la nevera.

Pasados los 30 minutos pasamos la masa a otro bol y le vamos añadiendo el resto de ingredientes: la harina tamizada, los 2 huevos, el azúcar glas, la sal, y la mantequilla

Con la batidora eléctrica con la herramienta de gancho, amasamos bien durante unos 15-20 minutos, boleamos, colocamos en un recipiente de plástico y tapamos con film transparente. Lo colocamos en la nevera y dejamos que repose unas 6 horas.

Necesitamos que los 200 g de mantequilla estén muy fríos para que, cuando entre en contacto con la masa, no se deshaga fácilmente y se nos pegue. La dejamos en la nevera hasta que vayamos a trabajar la masa, o podemos dejarla en el congelador una hora aproximadamente antes de utilizarla.

Cuando la masa esté lista, la sacamos y, con ayuda  de un rodillo, la estiramos sobre una superficie de trabajo enharinada. Agregamos la mantequilla. Amasamos con fuerza hasta obtener un resultado con una textura uniforme y elástica. Boleamos y lo envolvemos en film transparente. La colocamos en la nevera y dejamos reposar 1 hora aproximadamente.

Pasado este tiempo, la sacamos de la nevera, la colocamos de nuevo sobre la superficie enharinada. Extendemos de nuevo con el rodillo hasta lograr darle una forma rectangular de más o menos 1 cm de grosor.

Procedemos al doblado. Primero doblamos llevando uno de los extremos hasta la mitad de la masa y, a continuación, cerramos por encima con el otro. Es decir, cuando hayamos llevado el primer extremo, cogeremos el segundo y lo llevaremos hasta el extremo final.

Repetiremos este proceso 6 veces. En el segundo y en el cuarto plegado dejaremos reposar la masa unos 30 minutos.

Después del doblado, nos quedará una especie de paquetito que colocaremos en forma vertical.

Extenderemos con el rodillo y repetiremos la acción; doblamos un lado hasta la mitad, y cerramos con el otro llevándolo hasta el extremo.

Envolvemos el paquetito resultante en papel film y lo metemos en la nevera durante unos 30 minutos.

Finalizado el tiempo, repetimos el proceso dos veces más y de nuevo volvemos a envolverlo y a meter en el frigorífico durante 30 minutos más.

Nuevamente, tras esos minutos, repetimos dos veces más y finalizamos envolviendo y dejamos en la nevera otros 30 minutos.

Cuando la masa haya reposado, sacamos, extendemos con el rodillo hasta obtener unos 40 cm de ancho y con la ayuda de un cuchillo afilado cortamos triángulos de unos 8 cm de base y procedemos a enrollar la masa sobre ella misma hasta la punta.

Tip: Enrollaremos de forma suave y sin aplastar la masa.

Los colocamos en una bandeja previamente forrada con papel vegetal, doblamos los extremos ligeramente hacia el centro y dejamos leudar hasta que doblen su tamaño, unos 30-40 minutos.

Precalentamos el horno a 180 grados.

Una vez listos, batimos el huevo y pintamos la superficie de cada uno de los croissants sin gluten.

Finalmente, horneamos unos 15 minutos o hasta que veamos que están bien dorados y crujientes.

¡Esperamos que os salgan genial! Ya sabéis que podéis compartir vuestros resultados o hacernos cualquier pregunta abajo en los comentarios o en nuestra página de Facebook.

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