Recetas Panarras
Leave a comment

El desayuno equilibrado para mantener una buena salud

La importancia de un buen desayuno

¿Cuantas personas conocéis que os han dicho alguna vez «No, yo solo me tomo un café»?

Hace años, en las zonas rurales, las familias tomaban un desayuno ligero antes de comenzar las tareas del campo. Sin embargo, a media mañana preparaban un almuerzo mucho más variado que contenía pan, queso, huevos, embutidos, fruta etc. Este «desayuno» les permitía cargar las pilas con suficiente energía para seguir trabajando en las tareas más pesadas.

Sin embargo, a día de hoy, hay muchas personas que olvidan la importancia del desayuno. El estrés, las prisas y los duros horarios laborales hacen que muchas personas salgan de su casa con solo un café, un zumo o un vaso de leche. Craso error. Pues un buen desayuno es el que nos aporta energía suficiente para lidiar con las tareas más difíciles y para afrontar el día con energía.

¿Qué ocurre cuando no desayunamos?

Muchas de estas personas que hemos mencionado no le dan la importancia que tiene y después culpan a la cantidad de trabajo que tienen como motivo directo de su cansancio. Y es cierto que, en parte, puede ser un gran causante, pero demasiadas veces la falta de haber desayunado bien contribuye a aumentar este decaimiento molesto y fatigoso.

No desayunar produce falta de concentración, sueño y mal humor debido al déficit de glucosa, que es el principal combustible energético que nos falta sino desayunamos. Además, a la hora de desayunar ya llevamos 8 horas o más (desde el momento en que terminamos de cenar hasta que nos levantamos al día siguiente) sin ingerir ningún alimento. Por lo que la necesidad de glucosa que nuestro cuerpo demanda hace que quememos otras reservas energéticas desequilibrando nuestro funcionamiento orgánico.

Pero aún es peor en los niños, la falta de un buen desayuno puede condicionar el estado nutricional, físico y psíquico, perjudicando su desarrollo tanto personal como en los estudios.

¿Qué nos aporta un buen desayuno?

Un buen desayuno es el pilar de nuestra alimentación, el momento más importante de nuestra dieta. El primer momento del día en el que nos preparamos para todo lo que viene hasta la hora de irnos a dormir. Un buen desayuno nos llena de energía y nos aporta salud.

Control del peso: Nos ayuda a mantener un control de peso por varias razones. La primera es que se reparten las ingestas entre 4-5 comidas al día, haciendo que éstas sean mucho más fáciles de digerir que ingerir una o dos comidas mucho más cargadas y copiosas. Además, dado que no pasamos hambre si desayunamos bien, reducimos la necesidad de picar o de tomar snacks poco saludables en el trabajo.

Grasa: Nos aporta la grasa que nuestro cuerpo necesita. Que no os asuste esta palabra, hay grasas buenas y grasas malas y nuestro cuerpo necesita un mínimo de ellas.

Fibra: Nos aporta la fibra que necesitamos para regular nuestro tránsito intestinal.

Vitaminas y minerales: Nos aporta la cantidad de vitaminas y minerales que necesitamos diariamente (hierro, calcio, magnesio, cinc, tiamina y piridoxina).

Rendimiento físico e intelectual. Las personas que no desayunan sufren una serie de mecanismos en su cuerpo: un descenso de la hormona insulina y un aumento de catecolaminas y cortisol para poder mantener el nivel de azúcar en sangre (glucemia). Este desajuste provoca un desequilibrio hormonal que altera la conducta del cuerpo e influye negativamente en el rendimiento físico e intelectual.

¿Cómo es un desayuno equilibrado?

El desayuno debe suponer entre el 20 y el 25% de las calorías ingeridas a lo largo del día. ¡Imaginad que tan importante es!

Para que sea equilibrado, debe incluir un mínimo de los siguientes grupos de alimentos: lácteos o leches vegetales (más saludables dada la intolerancia a la lactosa que sufre gran parte de la población), cereales y frutas.

Pan o cereales: Aportan fibra, carbohidratos, energía, minerales y vitaminas. En un desayuno se pueden comer una o dos rebanadas de pan o un bol de cereales.

Productos lácteos: Como leche o yogur (mejor si son desgrasados) o leches vegetales (leche de almendra, de avena o de arroz) que contienen proteínas, calcio y vitaminas.

Frutas enteras o zumos naturales: Aportan carbohidratos, agua, vitaminas y minerales.

En Forn Can Coves nos encanta desayunar una rebanada de llonguet con tomate, aceite de oliva vírgen y sal, o bien dos rebanadas de pan payés tostado. Un café con leche de almendra, un zumo de naranja, media manzana y un kiwi.

¿De verdad te vas a perder un hábito tan saludable que te aportará tanta energía?, ¡No lo dudes y desayuna bien cada día!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.